Desde hace algunos años asistimos a un cuestionamiento de los logros de la Ilustración, en beneficio del retorno de lo religioso, a menudo en su forma más sectaria.

Este número de Plurielles se titula Judaïsme, religion et pouvoir politique (Judaísmo, religión y poder político). Parte de la constatación del auge de los movimientos religiosos mesianistas sionistas, que han desvirtuado el sionismo laico originario, y del peligro que representa este desarrollo.

Carole Matheron recuerda que Gershom Scholem y Moshe Idel, aunque de manera divergente, han subrayado la proximidad entre los movimientos mesiánicos y el hasidismo, debido a su enfoque místico, a su dimensión colectiva y al lugar central otorgado a una personalidad carismática con un vínculo estrecho con los fieles en la relación con Dios. El artículo aborda así la trayectoria de Sabbataï Tsevi, de Jacob Frank y del Baal Shem Tov, mientras que Dominique Bourel muestra, a contrario, lo que pudo ser el judaísmo de Moses Mendelssohn: un judaísmo de la Ilustración que propugnaba una religión de la razón. Recuerda al respecto el lugar central que ocupó Mendelssohn como filósofo dentro del movimiento ilustrado.

En lo que respecta a Israel, Raphael Zagury-Orly ofrece un análisis profundo de este neomesianismo ligado a la colonización de los territorios ocupados. Muestra cómo sus ideólogos, y en particular el Rav Kook, se han apoyado en una interpretación deformada del mesianismo judío, interpretación que se ha difundido en el público judío tanto en Israel como en la diáspora, contestando los fundamentos mismos del sionismo socialista y laico y pretendiendo realizar «una síntesis perfecta entre la ortodoxia judía, la halajá y un nacionalismo etnocéntrico». Señala que este movimiento excluye también del ser-judío a una gran parte de los judíos laicos y liberales en la diáspora, y utiliza la Torá para hacer de ella «un arma de guerra» al servicio de la colonización y la ocupación de los Territorios palestinos.

Sylvaine Bulle y Perle Nicolle-Hasid muestran, asimismo, cómo el mesianismo sionista-religioso que se desarrolla actualmente dentro del Estado de Israel «impone, por su fuerza y por su exaltación, una recomposición política y electoral» y, en consecuencia, una nueva construcción política que implica superar el sionismo secular —portador de valores universales— que estuvo en el origen de la creación del Estado de Israel.

Brigitte Stora analiza la terrible sincronicidad de dos dramas: la destrucción de Gaza por el ejército israelí y la ola antisemita que, desde el 7 de octubre de 2023, sumerge al mundo reciclando todos los viejos mitos y prejuicios antisemitas. Se pregunta si la buena conciencia de los antisemitas, mermada por la Shoá, no habría encontrado en la política criminal de Benjamin Netanyahu el argumento para su reciente resurrección, subrayando los lazos existentes entre negacionismo y antisionismo.

Hemos querido presentar extractos de una entrevista del periodista Guid’on Lev con el filósofo Michael Walzer, publicada originalmente en Israel en el diario Haaretz, en la que, a partir de su definición de las guerras justas, Walzer examina el caso específico de la guerra en Gaza.

Claude Klein, uno de los constitucionalistas más eminentes de Israel, examina —en un artículo convertido ya en «clásico»— el lugar de la religión en Israel en los textos legislativos y en la jurisprudencia, así como su evolución desde la creación del país, subrayando en particular el lugar y el papel de la Corte Suprema en la jurisprudencia del Estado.

De manera más general, Jean-Claude Monod, basándose en la teoría de la democracia propuesta por Claude Lefort, recuerda que, según este, el régimen democrático ofrece un marco para la expresión del conflicto, a diferencia de los regímenes autocráticos que aplastan las diferencias bajo el fantasma de lo Uno. Recuerda también que, para Lefort, aunque persista un residuo teológico-político dentro del régimen democrático, este realiza al mismo tiempo una desintricación de lo político y lo teológico.

Martine Leibovici, por su parte, se ha interesado por el renacimiento moderno del hebreo y por los desafíos de su secularización, apoyándose en las obras de la cineasta Nurith Aviv y en su película Langue sacrée, langue parlée (Lengua sagrada, lengua hablada). Evoca también, a este respecto, los intercambios entre Gershom Scholem y Walter Benjamin.

En efecto, la transformación del hebreo de lengua sagrada en lengua hablada —primero por Ben-Yehuda y después por los inmigrantes judíos en Palestina— dejó perdurar en esta lengua una dimensión religiosa imposible de secularizar. Así, Gershom Scholem, en una carta a Walter Benjamin, expresa el temor de que «los hijos de padres venidos de otros lugares», que hablan únicamente esta lengua secularizada, sean testigos de una pérdida definitiva de la dimensión del hebreo como lengua sagrada.

Bernard Kalaora parte de la obra De la cour d’Espagne au ghetto italien (De la corte de España al gueto italiano), de Y. H. Yerushalmi, en la que este caracteriza el estatuto de los judíos esencialmente como el de marranos, con su identidad desgarrada. Analiza las transformaciones de esta identidad cuando el sionismo político realiza su objetivo de salvaguardar a los judíos y construye un Estado con sus propias funciones institucionales. Subraya el desplazamiento del centro de gravedad del judaísmo, «de la Ley y del texto hacia el aparato estatal, de la discusión hacia la decisión, de la pluralidad interna hacia la unificación nacional, abriendo paso —tras la ocupación de los territorios palestinos— al desmoronamiento de las fuerzas universalistas en el interior del territorio israelí». La judeidad, antes experiencia minoritaria y reflexiva, tendería así a ser redefinida como una identidad mayoritaria, defensiva y excluyente.

Rendimos homenaje a Simon Wuhl, fallecido hace un año y medio. Simon Wuhl formó parte durante varios años de nuestro comité de redacción. Lamentamos muy profundamente su pérdida. Simon Wuhl era un intelectual dotado de una creatividad notable. En los últimos años había dedicado su reflexión a la judeidad y a lo que esta implica en el mundo contemporáneo. Era el principal especialista en Francia de la obra del pensador judío estadounidense Michael Walzer, a la que dedicó varios artículos así como su último libro: Michael Walzer et l’empreinte du judaïsme (Michael Walzer y la huella del judaísmo).

Publicamos aquí su último artículo: Sécularisation et tradition du judaïsme : rupture ou maintien du lien ? (Secularización y tradición del judaísmo: ¿ruptura o mantenimiento del vínculo?). En él confronta los puntos de vista de Gershom Scholem y Walter Benjamin antes de la guerra, y analiza la posición de Michael Walzer así como el enfoque de Amos Oz y de su hija Fania Oz-Salzberger sobre el lugar del judaísmo en el mundo secularizado que es el nuestro.

Jean-Charles Szurek le rinde un homenaje particular al comentar su última obra, cuyo título —Une mémoire personnelle marquée par la Shoah (Una memoria personal marcada por la Shoá)— subraya su carácter de testimonio. Pues, en este libro, Simon Wuhl escribe su autobiografía y describe su recorrido intelectual situándolos a la vez en relación con la historia de sus padres —en particular la de su padre— y con la historia de la Shoá, que afectó y modeló profundamente el curso de su vida.

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